miércoles, 27 de enero de 2016

Higiene y Seguridad Industrial

Son todas las actividades legales, socio-económicas, organizativas, técnicas e higiénico-sanitarias, dirigidas y/o enfocadas hacia el trabajador, por la organización y/o empresa, para crear conciencia hacia la seguridad e higiene a través de la capacitación, ambiente laboral y cultura, a fin de producir con calidad y eficiencia, evitando accidentes y/o enfermedades profesionales.

Funciones:

*SON ESENCIALMENTE, IDENTIFICAR Y EVALUAR LAS CONDICIONES Y PRACTICAS DE TRABAJO CON EL FIN DE EVITAR ACCIDENTES Y ENFERMEDADES LABORALES.

*Identificar y evaluar las condiciones y prácticas de trabajo con el fin de evitar accidentes.

*Desarrollar programas, métodos y procedimientos tendientes a evitar accidentes

Difundir la información sobre los accidentes. 


*Evaluar la eficacia de los programas.

*Conducir los programas de Higiene Industrial.

*Evaluar el medio ambiente laboral.

No se puede hablar de bienestar, ni de calidad o nivel de vida, sin considerar la protección e higiene del trabajo. El hombre tiene capacidades y limitaciones que hay que tener en cuenta para adecuar el trabajo a ellas. No son buenas, ni admisible, soluciones que afecten al hombre, ni medidas de protección que impidan el desarrollo. Ambas cosas deben considerarse íntegramente. 


*Evaluar la eficacia de las medidas de control.

*Desarrollar normas y procedimientos de trabajo.

*Dirigir estudios entre los trabajadores para detectar enfermedades profesionales.

La necesidad de la seguridad en la industrial

El ámbito propio de la industria puede contener una serie de actividades y elementos que ciertamente son peligrosos para la salud. Esta circunstancia hace que sean necesarias una serie de disposiciones que traten de asegurar la vida de las personas. Así, es común que existan distintos protocolos de actuación que los empleados deben tener obligatoriamente en cuenta, como por ejemplo el de llevar máscaras, zapatos o ropas especiales. Todas estas medidas tienen como finalidad que los accidentes no sean fatales, que de alguna manera sean manejables. Con el paso del tiempo y la toma de datos en lo que respecta a los mismos, estas medidas suelen evolucionar para hacerse más efectivas.

Como hemos dicho, existe una obligación particular por parte del estado en lo que respecta a medidas de seguridad. Las mismas deben estar contempladas en una determinada manera que se detalla al habilitar un emprendimiento de estas características. Para constatar que estas medidas se apliquen con regularidad, suelen existir inspecciones que se realizan cada cierto período de tiempo; una violación flagrante de este tipo suele ser seguida de una multa. No obstante, como también hemos señalado, existen situaciones especiales que las empresas pueden enfrentar y en este sentido algunas de las mismas suelen desarrollar medidas de seguridad que superan a aquellas que les establece el estado.

El conocimiento en lo que respecta a accidentes en un centro industrial lleva a que cada vez se desarrollen nuevas medidas y nuevos elementos capaces de evitar problemas para la salud de los operarios. En los países desarrollados existe una gran conciencia de esta circunstancia y es en los mismos en donde suelen existir las mejoras más significativas al respecto. Con el desarrollo tecnológico, es posible esperar que las medidas de seguridad sean cada vez menos costosas y de esta manera exista un incentivo mucho mayor a ponerlas.

Causas de los accidentes

Los accidentes laborales pueden ocurrir por causas humanas o mecánicas, siendo la mayor parte de los casos de origen humano. En muchas ocasiones los accidentes debidos a causas mecánicas, ocurren por un mal montaje de la maquinaria, o por un defecto de fábrica, por lo tanto en el fondo el culpable del accidente es la persona que realiza el montaje o la que se equivoca en la cadena de producción, así que casi todos los accidentes son debidos a causas humanas.


La Organización Internacional del Trabajo reconoce 4 grandes grupos de causas de accidentes: 
1.     Acto inseguro: Es la violación de un procedimiento que se considera seguro, es decir, es la negligencia de una persona lo que produce el principal factor de inseguridad.

 Ejemplos: 
  • Distraer o molestar a otras personas que están realizando su trabajo.
  • Hacer trabajos de mantenimiento con la máquina en marcha.
  • Realizar operaciones sin estar autorizado.
  • No utilizar los equipos de seguridad.
  • Adoptar posturas o posiciones peligrosas.
  • No trabajar a la velocidad adecuada.
  • Emplear equipos inseguros.
2.     Condición insegura: Es aquella condición que forma parte del objeto que ha estado directamente ligada al accidente y que podría haber sido protegida o evitada. 
Ejemplos:
  • Condiciones ambientales que suponen un determinado riesgo.
  • Protecciones inadecuadas o defectuosas.
  • Ventilación defectuosa de los lugares de trabajo.
  • Ausencia de protecciones.
  • Iluminación inadecuada en los centros de trabajo.
  • Instalaciones mal concebidas o construidas.
  • Herramientas o equipos defectuosos. 
3.     Causas personales: Son causas internas al propio trabajador y causan gran parte de los accidentes. 
Ejemplos:
  • Hábitos inseguros.
  • Defectos físicos.
  • Desconocimiento del trabajo. 
4.     Medio ambiente: Al igual que las causas personales, son causas internas al trabajador, pero éstas están motivadas por el ambiente social donde las personas viven, trabajan y se desenvuelven. 
Ejemplos:
  • Problemas de salud.
  • Problemas sociales y económicos. 
Estos 4 factores en el fondo están entrelazados entre sí. 

Ejemplo:

Un trabajador está preocupado por problemas familiares (medio ambiente), y esto le hace poner menos atención en el manejo de la grúa (causas personales). Derriba una columna de cajas mal situadas (condición insegura) que caen golpeando a un compañero (accidente), produciéndole una fractura en el cuello (lesión). 

Así, si hubiésemos evitados alguna de las causas de accidentes, el resto probablemente no se hubieran producido, ya que como hemos visto están entrelazadas entre sí.
En lo que al medio ambiente y las causas personales se refiere, la labor preventiva es bastante reducida, lo único que se puede hacer es educar a los trabajadores mediante una formación adecuada.

En cambio en los actos y condiciones peligrosas se puede establecer un mayor control, formando adecuadamente a los trabajadores sobre los riesgos inherentes a su trabajo, adquiriendo las máquinas con la protección adecuada, etc.
Teniendo estos en cuenta, ahora nos toca actuar para hacer del trabajo un lugar seguro. 

Las consecuencias de los accidentes

Las pérdidas materiales, consecuencias negativas o daños de los accidentes, tienen manifestaciones de diversa índole.
Esquemáticamente se diferencian las pérdidas temporales, las pérdidas energéticas y los daños materiales propiamente dichos.
Pérdidas temporales. Son las pérdidas en el tiempo previsto para el desarrollo de un trabajo, como los retrasos o alargamientos imprevistos de los tiempos programados, así como los paros o interrupciones con paradas no deseadas de los procesos laborales, que también repercuten en retrasos.

Pérdidas energéticas. Descontrol en los intercambios energéticos intrínsecos en todo trabajo. Determinan escapes libres energéticos, inútiles para el trabajo previsto, y también bajos rendimientos energéticos por infrautilización y utilización no óptima de las energías disponibles, presentes en el proceso laboral.

Daños materiales propiamente dichos. Cuando las energías liberadas o escapadas a consecuencia del accidente, impactan sobre los bienes de equipo como, instalaciones, edificios, estructuras materiales, instrumentos, etc., y sobre los materiales como materias primas, productos semi-elaborados y productos finales, que intervienen en el trabajo y sobre los bienes materiales de la vecindad comunitaria. Estos daños materiales se producen cuando los impactos energéticos tienen la intensidad suficiente para deteriorar estructural y funcionalmente los objetivos alcanzados.
Los tres anteriores tipos de pérdidas materiales, acostumbran a presentarse como resultado conjunto y simultáneo de los accidentes.
Sin embargo, no es siempre totalmente necesario. Es posible contemplar accidentes con pérdidas temporales y energéticas, aisladas o conjuntas, sin daños materiales propiamente dichos.
Las pérdidas temporales, sin descontroles energéticos, no reportan necesariamente daño a los materiales.
Los escapes energéticos tampoco, en el caso de que las energías liberadas tengan trayectorias libres, sin impactos ni contactos sobre los equipos o materiales presentes.
Por el contrario, los daños materiales propiamente dichos, no se explican sin la simultánea y anterior pérdida energética que, en forma de deflagración, determina impactos deteriorantes sobre los objetos contactados que se hallen en el radio de acción y en la trayectoria de la energía liberada.
Generalmente, las pérdidas materiales que resultan más evidentes y preocupantes son los daños materiales propiamente dichos. Tanto es así que, usualmente, se acostumbra a considerar estos daños como la única pérdida material, que se identifican y valoran como consecuencia de los accidentes. Esta simplificación, aunque justificable, no es correcta, sobre todo cuando, en Técnicas de Seguridad, se intenta hacer Protección de Pérdidas y se utilizan estrategias diferentes que coinciden para gobernar las energías liberadas, corregir y limitar sus trayectorias y aumentar la resistencia de los posibles objetivos impactados.

Lesiones o daños personales: Las pérdidas personales o lesiones también pueden tener manifestaciones diversas.
Sintéticamente, entre estas consecuencias lesivas personales, se diferencian las emotivo-psíquicas, las sensitivo-dolorosas, las funcionales, las estructurales y la muerte:

Lesiones emotivo-psíquicas: Vivencias del accidente concienciadas por sus testigos que engendran, en quienes lo presenciaron, emociones desagradables de sorpresa, susto, miedo, temor, terror o angustia.

Lesiones sensitivo-dolorosas: Originadas cuando las energías liberadas a consecuencia del accidente alcanzan a la víctima estimulando los receptores sensoriales de sus órganos de los sentidos (vista, oído, tacto, olfato y gusto), con intensidad suficiente para rebasar sus umbrales dolorosos.

Lesiones funcionales: Trastornos en las funciones fisiológicas, por el impacto energético derivado del accidente sobre las víctimas. Generalmente, en forma de parálisis, contracciones descontroladas de los músculos y trastornos en las conducciones nerviosas y en las funciones glandulares. Este tipo de lesiones resulta puro, aislado, cosa rara, ya que lo más frecuente es que acompañe a las psíquicas, a las dolorosas y a las estructurales. En principio, se explican como lesiones más precoces que la última y son los efectos de impactos energéticos de menor intensidad.

Lesiones estructurales: Alteraciones anatómicas por el fracaso en las resistencias mecánicas de los tejidos orgánicos frente a la intensidad agresiva de las energías coincidentes. Se manifiestan a través de fracturas, heridas, hemorragias, contusiones, laceraciones, roturas, amputaciones, implosiones, explosiones orgánicas. La lesión estructural va siempre acompañada de trastornos funcionales y dolorosos.

Muerte: Cualquier tipo de lesión funcional o estructural puede afectar a órganos y funciones vitales críticas como, el sistema nervioso, la circulación, o la respiración, determinando la muerte. Es la lesión personal máxima que se presenta de forma inmediata o muerte súbita, o mediata, en un plazo más o menos corto, tras el impacto energético. Cuando se presenta a largo plazo (días), se está ante la muerte aplazada, complicación de la evolución natural de las lesiones funcionales o estructurales inmediatas al accidente.
De la enumeración de estos daños consecuencia de los accidentes se deriva la necesidad de prevenirlos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario